Los expertos descartan riesgos en los niveles habituales de exposición a campos electromagnéticos, pero reclaman más investigación
La USC participa en un proyecto que asesora al Ministerio de Sanidad y que busca acercar a la ciudadanía información rigurosa sobre el impacto de las radiaciones no ionizantes en la salud

La Universidade de Santiago de Compostela (USC) participa en un proyecto nacional que busca mejorar la información disponible sobre los posibles efectos de los campos electromagnéticos en la salud y acercar a la ciudadanía evidencia científica clara y comprensible sobre una cuestión que sigue despertando interés social.
El grupo de Bioelectromagnetismo de la USC ha formado parte de un encuentro celebrado en la Universidad Carlos III de Madrid, en el marco del proyecto 'Interacción de ondas y sociedad: ciencia accesible para Administraciones Públicas', una iniciativa que presta asesoramiento científico al Ministerio de Sanidad y que reúne a investigadores de diferentes universidades y centros de investigación españoles.
Durante la jornada, los expertos coincidieron en que, aunque la investigación realizada hasta la fecha no ha identificado riesgos para la población derivados de los niveles habituales de exposición a campos electromagnéticos, es necesario continuar estudiando determinadas áreas en las que todavía existen interrogantes científicos. Entre las prioridades señalaron el mantenimiento de la vigilancia sobre la exposición, la revisión permanente de la literatura científica y el refuerzo de la comunicación con la sociedad.
Los campos electromagnéticos están presentes tanto de forma natural como artificial en el entorno cotidiano y se encuentran asociados a infraestructuras eléctricas, electrodomésticos, emisoras de radio y televisión, telefonía móvil, redes WiFi, Bluetooth o mandos a distancia, entre otros dispositivos. Dependiendo de su frecuencia y del grado de exposición, pueden producir efectos biológicos, aunque la comunidad científica insiste en que la exposición de la población está regulada mediante límites de seguridad.
Precisamente, uno de los mensajes que quisieron trasladar los investigadores es que los niveles máximos permitidos de exposición a las radiaciones no ionizantes se sitúan por debajo de los umbrales considerados de riesgo y se fijan aplicando el principio de precaución, lo que añade un margen adicional de seguridad para la población.
No obstante, los expertos reconocen que todavía quedan cuestiones abiertas. Entre ellas figura el desconocimiento de los mecanismos biológicos que podrían explicar algunas asociaciones detectadas en determinados estudios entre la exposición a campos magnéticos de baja frecuencia y enfermedades como la leucemia infantil o el alzhéimer, aunque insisten en que estas relaciones aún no han sido demostradas.
Asimismo, la investigación continúa avanzando en aspectos técnicos relacionados con la dosimetría, con el objetivo de determinar con mayor precisión los niveles de exposición y los posibles efectos térmicos asociados a las radiofrecuencias mediante herramientas como los gemelos digitales de alta precisión.













