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Santiago de Compostela

Irene Nortes: “Hydra nace de algo que ya viví y aprendí hace tiempo”

La creadora de contenido da el salto a la literatura con una novela que aborda el burnout, la ansiedad y la presión social 

Irene Nortes con Hydra en sus manos
Irene Nortes con Hydra en sus manos
Irene Nortes
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Irene Nortes es creadora de contenido en YouTube desde hace ocho años, una faceta que ha marcado su forma de comunicarse y de entender la creatividad. Ahora da el salto a la literatura con Hydra, una novela que comenzó como autopublicación y que, tras convertirse en un fenómeno de ventas en Amazon, terminó llegando a Penguin Random House.

La autora madrileña reconoce que la escritura la acompaña desde la infancia y que este proyecto nace de un proceso de evolución personal y profesional, explorando nuevos caminos que le permitan crecer sin abandonar las redes sociales. En su primera novela, Hydra, se abordan temas como el burnout, la ansiedad, la presión social y la necesidad de parar en un contexto de autoexigencia constante.

¿Cómo nació este libro? ¿Recuerda el momento en el que decide que quiere escribir esta novela?

A mí siempre me ha gustado mucho la escritura desde que era pequeña, y también comunicar. De hecho, llevo siendo youtuber ocho años, es algo que siempre me ha encantado: hablar y mantener conversaciones

Llega un momento en la vida, cuando ya tienes 27 años, en el que te apetece evolucionar un poco. Yo llevaba un tiempo, como unos tres años, con la mosca detrás de la oreja, pensando que quería cambiar un poco de rumbo. Y obviamente no quiero dejar las redes, quiero seguir haciendo lo que hago porque me encanta, pero sí abrirme a otros caminos.

Entonces empecé a darle vueltas a la cabeza y pensé en escribir un libro, algo que siempre había querido hacer. Escribo desde pequeña, en el cole me encantaba escribir, es algo que llevo muy dentro y que en casa también me han inculcado mucho. Y dije: "voy a darle al coco a ver qué se me ocurre"

Si tuviera que describir Hydra en solo tres palabras, ¿cuáles elegiría?

Viaje interior, luz, es un poco ambiguo, pero cuando se lee el libro se entiende por qué. La tercera sería superación de un duelo.

Nació como autopublicación, ¿cómo fue para usted ese proceso de escribirlo y sacarlo adelante sola?

Lo que fue la autopublicación fue un proceso muy solitario y muy lleno de dudas. Es una cosa preciosa pero tiene sus partes buenas y sus partes malas. 

Yo creo que cuando tienes un editor que te está respaldando y dándote feedback, diciéndote "esto está bien, esto está peor", te sientes más acompañada. Pero en mi caso escribí 400 hojas de golpe y había momentos en ese proceso en los que decía: "¿qué estoy haciendo con mi vida?", y dudaba incluso de si tenía sentido.

Cuando vio la luz y llegaron las primeras reseñas, me relajé, porque me di cuenta de que la gente estaba entendiendo la historia, que no estaba loca, que no había escrito algo que no se entendía.

Fue mucha incertidumbre, pero también muy emocionante, porque al final sabes que estás haciendo algo por ti misma, que te lo estás trabajando tú, la portada y la historia son mías al cien por cien.

¿Y cómo le llegó la noticia de que una editorial estaba interesada en su historia?

Fue muy rápido. Saqué Hydra el 23 de marzo y al día siguiente, al ponerse número uno en Amazon, ya tenía un montón de correos y llamadas de editoriales. Fue muy abrumador. Recuerdo no dormir por las noches, con muchos contratos sobre la mesa, propuestas que no había visto en mi vida, tanto a nivel de dinero como de oportunidades de segundos y terceros libros. Y yo decía: "¿pero qué está pasando?".

Era una oportunidad que no quería dejar escapar y me decanté por Penguin porque es una editorial a la que le tengo mucho cariño y con la que ya tenía trato previo.

Cuando firmé, tardé como una semana que se me hizo eterna, pero en verdad pasó todo tan rápido que casi no me dio tiempo ni a procesarlo. Pasé de estar desbordada a sentirme respaldada y tranquila en muy poco tiempo. Fue un contraste muy grande. Ahora lo pienso y siento que ni siquiera llegué a disfrutar del todo la autopublicación, porque ya estaba en lo siguiente.

En Hydra tratas temas como el burnout o la necesidad de saber cuándo parar, muy presentes hoy en día. ¿La historia nace de una introspección personal o está más construida desde una mirada externa?

Justo este libro es un duelo que yo pasé en su momento, cuando tenía 19 años. Ya viví ese burnout, esa sensación de no saber qué quiero hacer con mi vida, esa angustia de plantearte todo eso. Lo pasé hace tiempo, así que Hydra no nace tanto de un proceso actual, sino de la necesidad de expresar algo que ya viví para que otras personas puedan escucharlo.

Aun así, sí que me he dado cuenta al escribir de que probablemente haya otros libros en los que saque cosas de mí misma que todavía no he sanado. Quizá en futuras novelas acabe reflejando cosas en las que me vea como en un espejo sin darme cuenta.

En el caso de Hydra es algo que ya viví y ya aprendí hace tiempo. Ojalá a quien tenga que llegarle ahora este mensaje le sirva o le ayude. Para mí, la escritura es una herramienta con la que seguramente en el futuro siga descubriendo cosas de mí misma y sanando otras.

Hoy en día, con las redes sociales, parece que hay que llegar a muchas cosas a la vez. ¿Cree que eso condiciona a la hora de tomar decisiones y que cada uno construya su propio camino?

Yo creo que el problema de nuestra generación, que no creo que seamos culpables sino más bien víctimas de lo que nos ha tocado vivir con todo lo de las redes, es que no tenemos un rumbo y queremos marcarlo.

Al final estamos tan centrados en lo que hay ahí fuera, en tantas vidas que podríamos vivir, en cuántas cosas podría estar haciendo ahora mismo, que realmente no nos centramos en lo que hay que centrarse, que es vivir el proceso y el rumbo al que te quieres direccionar. Creo que esto es lo que nos hace sentir angustiados, y en el libro está muy claro.

A la protagonista, Helena, lo que le causa más angustia es compararse con las miles de personas con las que se compara al día, algo que no es normal para un ser humano, que no está hecho para vivir tantas vidas a la vez ni en una comunidad tan grande como son las redes. Sí que es verdad que son factor muy importante.

El hecho de estar expuestos nos hace mucho daño y nos frena a la hora de tomar decisiones y de marcar un rumbo en la vida.

Estos días está en plena promoción del libro, con bastante ritmo y exposición. ¿Cómo está viviendo este momento?

Estoy feliz. Es una cosa que me gusta un montón y, como es un proyecto en el que creo mucho y al que le he dedicado mucho tiempo, ahora mismo Hydra lo leo y pienso: "es muy guay" y me gustaría que lo conociese mucha gente.

Por eso intento ir a todo y estar a todo. Acabo de vivir la Feria del Libro, que ha sido una locura a nivel emocional, de intensidad y de todo. Y ahora me dicen: "Irene, te tienes que ir de gira a Galicia al día siguiente", y lo más probable es que mi cuerpo quisiera tirarse en la cama y llorar, pero lo he decidido hacer igual.

Quiero exprimir al máximo la experiencia porque he descubierto un nuevo camino, y si tengo la oportunidad de recorrerlo, quiero hacerlo

Ha estado hace poco haciendo el Camino de Santiago. ¿Qué te ha aportado la experiencia? ¿Cree que es uno de esos viajes que no solo sirven para desconectar, sino también para parar y reflexionar sobre cómo estamos viviendo?

El Camino es algo que hasta que no lo vives es muy complicado de explicar. Yo me voy una vez al año con mis amigas y siempre hacemos planes más de playa, de beber piña colada, de ponernos morenas… que está genial, pero nunca habíamos hecho algo así.

La verdad es que hemos vuelto todas pensando en por qué habíamos tardado tanto en hacerlo. Porque ir a la playa, beber o salir de fiesta está muy bien, pero esto ha sido una experiencia muy reveladora a nivel personal y también colectivo.

Al final vas andando, haces muchos kilómetros al día y tienes mucho tiempo para parar, desconectar, reflexionar y tomar decisiones. En el día a día vamos tan rápido que no nos paramos a pensar si lo que estamos haciendo nos gusta o no. En el Camino, que te pasas 30 km al día andando, hay un momento que por narices te toca pensar y estar contigo misma. 

Es un viaje muy revelador porque al final hablas de muchas cosas con tus amigas y llegáis a muchas conclusiones que a lo mejor con una piña colada a veces salen, pero otras no.

Es una experiencia que no sé muy bien cómo explicar, pero creo que le diría a la gente que le dé una oportunidad aunque sea una vez en la vida, o que simplemente salga a caminar con sus amigas aunque no sea el Camino. Es algo que yo quiero repetir cada año y ahora entiendo por qué la gente vuelve.

En el libro aparece la escritura como herramienta a través del diario de la protagonista. ¿Qué importancia tiene para usted?

Es una cosa de la que hablo mucho en mis redes desde siempre, el journaling, tener un diario. Es algo que yo hago de forma instintiva desde pequeña. Antes de que existiera el concepto ya lo hacía. Siempre me ha gustado escribir mi vida, con esa parte más nostálgica de no querer olvidar lo que me ocurre, que creo que es algo muy humano.

Al principio era simplemente por recuerdo, pero con los años se convirtió en algo más, porque encontré ahí mi propia terapia. Es una forma no solo de plasmar lo que te ocurre, sino de conocerte a ti misma. De repente te encuentras escribiendo cosas y pensando: "esto soy yo, esto pienso de mí", y te replanteas si deberías cambiarlo. Y eso muchas veces solo lo ves cuando lo pones en un papel.

Entonces esto se lo quise poner a Helena porque es una persona muy dormida, no es una persona que esté despierta, como a mí me gusta llamar. Entonces, de alguna forma quería darle estas páginas para que ella, que lo hace desde pequeña de forma instintiva, fuera viendo que puede evolucionar. El papel te lo cuenta y te ayuda mucho en este proceso.

Era un elemento clave en la novela y creo que ha gustado mucho, incluso la gente me ha dicho que es su parte favorita.

En Hydra, la amistad tiene bastante peso. ¿Qué significa para usted la amistad?

La amistad estaba mucho antes que el amor romántico y que cualquier otra cosa. Por ejemplo, con mi mejor amiga, que la energía es muy parecida a la de Clara —la mejor amiga de la protagonista en el libro—, no me acuerdo ni cuándo la conocí, mientras que con mi pareja sí sé perfectamente cuándo la conocí y cuándo empezamos. Es como te quiero un montón, pero es que mis amigas están ahí desde pequeñas.

Entonces es cierto que la amistad es mucho más importante que todo lo demás, y he querido darle mucha importancia por eso, porque no concibo mi vida sin mis amigas. Es poder llamar a tu mejor amiga cuando te pasa algo, esa amistad leal de "si hay que esconder un cadáver juntas lo hacemos", qué más da, para algo estamos en esta vida, habrá que apoyarse.

De hecho, Clara es mi personaje favorito, sin duda, y eso que no aparece tanto como otros. Para mí lo es todo la amistad, y creo que en el libro se ha reflejado bastante bien ese concepto al que aspiro y que me gusta.

Si Helena fuese su amiga, ¿qué consejo le daría?

Es que la pobre está tan pesada… obviamente hay un motivo y cuando llegas al final entiendes todo. Es importante llegar al final del libro. Pero yo sería Clara, literalmente. Creo que me he metido mucho en el papel de amiga en Clara. Mis amigas que lo han leído me dicen que soy literalmente ella.

Entonces todo lo que le diría a Helena es lo que le dice Clara. Creo que las conversaciones de ellas dos son como si Helena hablase con Irene Nortes.

Después de Hydra, ¿tiene ya en mente algún nuevo proyecto o prefiere dejar reposar esta historia?

Tengo un montón, aunque quiero disfrutar de Hydra, ya estoy maquinando. Ya tengo mi brainstorming, ya estoy con mi editora diciendo: "Ana, nos tenemos que sentar porque quiero desarrollar esto".

De hecho, en este viaje a Galicia en el que estoy ahora creo que he encontrado finalmente el motivo de mi siguiente novela. Tenía muchas ideas, pero he cogido una y me he agarrado a ella porque he tenido muchas señales estos días.

Creo que en septiembre me pondré con ello, a ver si puede estar para el año que viene.

Para terminar, ¿qué le gustaría que el lector sintiese con la novela?

Me encantaría que el lector sienta que es un libro al que pueda volver cuando necesite un poco de luz. Es una historia en la que no pasa nada en el sentido de acción: no hay guerras, no hay disparos. Es un libro para sentirse bien, con paisajes bonitos, con momentos de trauma y de cosas que sanar, como en cualquier vida, pero en general es una lectura amena, bonita, veraniega.

Me gustaría que el lector cerrase el libro, respirase hondo y dijese: "qué bien me lo he pasado, qué gusto de lectura, qué ligera". Y también que pensase: "ole Helena por todo lo que ha descubierto", y quizá también "ole lo que me ha descubierto a mí". Ojalá les descubra muchas cosas, porque hay mensajes muy bonitos en Hydra.

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