Speaker Cabinets: "Los locales pequeños son los que nos alimentan; es fundamental que aguanten"
El trío barcelonés rompe moldes en su nueva etapa en castellano y aterriza este sábado 30 de mayo a las 21.00 horas en A Casa das Crechas para poner el broche de oro a su gira nacional

Mantener un proyecto musical vivo durante casi dos décadas no es tarea fácil, pero Guillem Bright, Adrià Muixí y Nacho Yoldi han demostrado que las reglas están para romperse con su banda de rock alternativo Speaker Cabinets. Tras años construyendo universos conceptuales en inglés, la banda barcelonesa ha decidido abrazar por primera vez el castellano en singles como 'Cuando todo se derrumba'.
En pleno viaje gracias al impulso del circuito Girando Por Salas (GPS), estarán hoy en La Pecera (Vigo) a las 21.00 horas y también se encuentran a las puertas de poner el broche de oro a su gira estatal en la mítica Casa das Crechas este sábado 30 de mayo a las 21.00 horas. Charlamos con Guillem Bright sobre la energía del directo y lo que se siente al desnudarse musicalmente en el idioma propio.
Lleváis casi dos décadas defendiendo vuestro proyecto en inglés y de repente lanzáis 'Cuando todo se derrumba', vuestro primer tema en castellano. ¿Por qué ahora? ¿Qué os dio ese empujón para cambiar de chip tras tanto tiempo?
Cuando acabamos de lanzar el segundo disco, que era en inglés, de alguna manera sentimos que ya habíamos cerrado esa etapa. Nosotros empezamos con muchas influencias anglosajonas, por eso cantábamos en inglés, pero con ese disco sentimos que podíamos probar a hacer algo nuevo. También yo, que soy el que escribe las letras, tenía esa necesidad de acercarnos un poco a la gente, a nuestro público habitual, que es sobre todo de España. Por otro lado, nos habían dicho mucho de otras discográficas que si hiciéramos algo en castellano podía funcionar mejor. Entonces, se podría decir que una cosa llevó a la otra.
Tenía esa necesidad de acercarnos un poco a la gente, a nuestro público habitual"
Dicen que cantar en castellano te expone mucho más porque el público de aquí entiende la letra a la primera, sin filtros. ¿Os habéis sentido más vulnerables a la hora de componer u os ha dado una libertad nueva?
Sí que nos sentimos más vulnerables. En inglés escribía la letra y tampoco le daba muchas vueltas; buscaba la musicalidad, aunque hablara de cosas reales. Sin embargo, en castellano ya tienes esa sensación de que te muestras mucho más.
Casi veinte años tocando juntos son muchos años. ¿Cómo ha cambiado vuestra dinámica interna en el escenario desde los inicios hasta esta gira de 2026?
Cuando empezamos éramos un grupo totalmente garajero. De hecho, tocábamos sin metrónomo y era todo más libre, para bien y para mal: era muy caótico, pero también muy energético. Con los años fuimos produciendo discos cada vez más complejos y lo quisimos adaptar más al directo: hace años empezamos a tocar con bases pregrabadas que nos obligaban a ir con metrónomo. El directo se ha vuelto más complejo, más rico y controlado.
No solo habrá cambiado el directo, sino también el panorama. ¿Qué importancia tienen estos lugares más locales, como la Casa das Crechas, para vosotros a la hora de mostrar vuestra música?
Para cualquier grupo los locales medianos o pequeños son básicos, tanto para bandas que empiezan como para las que intentamos dar algo más de salto. Al final, estos son los locales que nos alimentan. España nunca ha sido un país de una gran cultura de música en directo si se compara con Inglaterra o Estados Unidos, pero cada vez se van cerrando más sitios y los que aguantan y consiguen mantener esta cultura son fundamentales.
En esta gira estáis siendo apoyados por el circuito Girando Por Salas, ¿qué significa esto para vosotros?
Nosotros somos de Barcelona y una gira de este tipo supone gastos importantes, si no es por el apoyo de GPS sería imposible, ya que aparte de financiar prácticamente toda la gira, también pone para la promoción y da cierto prestigio. Al final que te acaben seleccionando entre todas las bandas que se presentaron siempre es una buena noticia.

Habéis pasado por Madrid, Zaragoza, Castellón, Alicante, Sevilla y, ahora, Santiago. Son públicos muy distintos. ¿Se plantea el concierto igual en una sala como la Holländer de Sevilla que en la mítica Casa das Crechas de Santiago, que tiene un ambiente tan íntimo y particular?
Lo que más marca es la propia sala a la hora de hacer un concierto: si es muy pequeña, muy grande, la sensación acústica... También depende del número de personas que vengan. Es mejor una ciudad más tímida en la que asista mucha gente a una ciudad que, en teoría, es movida, pero que por lo que sea viene menos gente.
Terminar una gira cruzando toda la península de sur a norte para acabar en Santiago de Compostela tiene un punto casi de peregrinaje musical. Después de haber rodado todas estas semanas, ¿qué esperáis del público compostelano para este broche final del 30 de mayo?
La verdad es que tiene cierto punto simbólico acabar así. Lo que hemos visto del local es que tiene mucho encanto, pero como los conciertos de GPS son de pago no sé hasta qué punto arrastraremos a la clientela habitual de allí, pero tiene pinta de ser un lugar que en sus conceptos regulares tiene su público de toda la vida y muy cercano. Ojalá podamos vivirlo.











