El comité de PreZero denuncia “mala fe” en la negociación del convenio y no descarta que haya movilizaciones
La representación del personal de parques y jardines de Santiago acusa a la concesionaria de retirarse de un preacuerdo ya validado en asamblea
El comité de empresa de PreZero, concesionaria del servicio de mantenimiento de parques y jardines de Santiago de Compostela, ha denunciado la “mala fe” de la compañía en la negociación del nuevo convenio colectivo después de que esta decidiese retirar un preacuerdo ya validado por la plantilla en asamblea.
Según explicó la presidenta del comité, Elisa Ares, la negociación se prolonga desde hace año y medio y a finales del pasado mes ambas partes habían alcanzado un principio de acuerdo. La empresa presentó dos propuestas, que fueron sometidas a votación en asamblea y una de ellas fue respaldada por amplia mayoría por la plantilla.
El comité comunicó oficialmente a la empresa el resultado de la votación. La compañía se comprometió a convocar una nueva reunión para formalizar y firmar el acuerdo, pero un día antes les trasladó que no estaba dispuesta a suscribirlo y que presentaría una propuesta diferente. Según explicó Elisa Ares, la única explicación recibida fue que “simplemente cambiaron de opinión”.
Ares aseguró que la representación sindical considera que "non existe vontade real de chegar a un acordo" y acusó a la empresa de actuar de "mala fe".
Ante esta situación, el comité ha solicitado la mediación del AGA (Acuerdo interprofesional gallego sobre procedimientos extrajudiciales de solución de conflictos de trabajo) y no volverá a reunirse con la empresa hasta que se celebre esa mediación.
Si no se produce un acuerdo a corto plazo, podrá derivar en movilizaciones de los trabajadores o incluso en una huelga. "Será o persoal quen tome as decisións a partir de agora”, indica.
Falta de confianza
Respecto a las diferencias entre el primer preacuerdo y la nueva propuesta de la empresa, la presidenta reconoció que "hai unha merma económica respecto a proposta inicial", aunque insistió en que el problema principal es "a falta absoluta de confianza".
La representante sindical recordó que la negociación no se limita a las cuestiones salariales, la recuperación del poder adquisitivo era un objetivo, pero también había mejoras sociales en el convenio.
Por su parte, el asesor de CIG-Servizos, Paulo Rubido, calificó la situación de “absolutamente excepcional” y aseguró que nunca había visto que una empresa se retractase de un acuerdo después de que fuese validado democráticamente por la plantilla.










