CHUS e IDIS, al frente de un nuevo hallazgo clave en el tratamiento del ictus
Investigadores compostelanos desmontan una de las teorías más extendidas en torno a las trombectomías por esta dolencia

Un estudio coordinado desde el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago y el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago ha aportado nuevas evidencias sobre el tratamiento de pacientes con ictus isquémico sometidos a trombectomía bajo anestesia general. El trabajo, publicado en la revista científica JAMA Neurology, concluye que adelantar la retirada del respirador tras la intervención no mejora la recuperación funcional de los pacientes.
La investigación se centró en una de las cuestiones que seguían generando más debate entre especialistas: cuál es el momento óptimo para despertar al paciente después de una trombectomía, procedimiento utilizado para extraer coágulos en casos graves de ictus isquémico. El ensayo clínico comparó dos estrategias diferentes de extubación dentro de las primeras doce horas posteriores al procedimiento: una precoz, realizada antes de las seis horas, y otra diferida, entre las seis y las doce horas posteriores. Los resultados no detectaron diferencias significativas entre ambas opciones en cuanto a recuperación funcional, lo que permite establecer una ventana segura para individualizar la decisión clínica.
El investigador principal del estudio, el doctor Manuel Taboada, explica que durante años existió la idea de que despertar al paciente cuanto antes podía traducirse en una mejor evolución clínica. Sin embargo, los nuevos datos introducen matices importantes. “Muchos pensábamos que cuanto antes despertáramos al paciente, mejor sería su evolución. Pero ahora vemos que ‘depende’. No encontramos beneficios en adelantar la extubación unas horas si el paciente aún no está preparado”, señala el especialista.
Una decisión adaptada a cada paciente
Los investigadores recuerdan además que muchos pacientes llegan al hospital con cuadros neurológicos graves, bajo nivel de conciencia o riesgo de complicaciones respiratorias, circunstancias que pueden hacer desaconsejable una retirada inmediata del respirador. El estudio defiende así que la extubación debe realizarse dentro de las primeras doce horas, pero siempre adaptada a las condiciones concretas de cada paciente.
Entre los criterios fundamentales figuran la recuperación de un nivel adecuado de conciencia, la estabilidad hemodinámica, la respiración espontánea eficaz y la conservación de los reflejos de protección de la vía aérea. Los autores advierten además de que una retirada demasiado precoz del respirador puede incluso empeorar la evolución clínica y aumentar el riesgo de complicaciones si el paciente todavía no está preparado para ello.
Una investigación desarrollada en el CHUS
La investigación surgió en el Servicio de Anestesia del CHUS ante el aumento progresivo del uso de anestesia general en las trombectomías y la ausencia de recomendaciones claras sobre el manejo posterior de los pacientes. El ensayo se desarrolló entre abril de 2023 y junio de 2025 y contó con la colaboración de profesionales de Anestesia, Neurología y Neurorradiología. Todos los pacientes incluidos fueron atendidos posteriormente en la Unidad de Cuidados Intensivos de Anestesia del hospital compostelano.
Los responsables del estudio destacan además la participación de más de 50 médicos y del conjunto del personal sanitario implicado en el seguimiento clínico de los pacientes. “Más que una cuestión de tiempo exacto, la clave está en saber elegir el momento adecuado en cada paciente”, concluye el doctor Manuel Taboada.












