El Concello defiende su gestión en Santa Isabel y replica al PP por las críticas tras la reapertura
El gobierno local justifica la retirada de escaleras por seguridad, niega falta de diálogo y explica los cambios horarios en favor del deporte base

El Concello de Santiago ha salido al paso de las críticas formuladas por el Partido Popular sobre la situación del complejo deportivo de Santa Isabel tras su reapertura. El gobierno local sostiene que las decisiones adoptadas responden a criterios técnicos y organizativos, y rechaza las acusaciones de falta de comunicación con clubes y usuarios.
La respuesta municipal llega después de que el concejal popular José Ramón de la Fuente denunciase recortes de servicios, una reducción de horarios para el Club Natación Santiago y problemas de acceso a la piscina tras la finalización de las obras.
Seguridad y reorganización de espacios
Uno de los principales reproches del PP fue la retirada de la escalera que permitía a los deportistas acceder directamente desde la grada al vaso. Según el Concello, esa estructura estaba “en moi mal estado” y suponía un riesgo para la seguridad de los usuarios.
Además, fuentes municipales indican que no se trata de un elemento imprescindible para el funcionamiento de la instalación, sino de una prestación complementaria. El gobierno local añade que se habló con el Club Natación Santiago antes de concluir la obra y que se trasladó la posibilidad de estudiar su futura reposición.
En cuanto a los horarios, el ejecutivo compostelano precisa que al Club Natación Santiago se le redujo 1 hora y 30 minutos semanales en la piscina de Sar, donde entrenaba el grupo máster. Ese tiempo fue destinado al Triatlón Santiago para mantener los horarios de los menores a dos meses del final del curso escolar.
Baños de vapor y cruce político
El Partido Popular también criticó la eliminación de los baños de vapor, asegurando que el servicio seguía anunciado en la web municipal. El Concello explica que durante la obra fue necesario retirarlos y que, por su estado, no resultaba aconsejable volver a instalarlos.
El gobierno local reconoce que la decisión de suprimir este equipamiento fue municipal, aunque puntualiza que, si se optase por colocar uno nuevo, correspondería hacerlo a la empresa concesionaria que gestiona la piscina.
Sobre las acusaciones de falta de diálogo, el Concello responde que “nin falta nin faltou” comunicación con las entidades afectadas, aunque admite que algunas decisiones puedan no ser compartidas por todos los usuarios.










