Antón Patiño: "Frente al vértigo de las imágenes vacías, el arte es liberación"
La galería Luisa Pita acoge hasta el 28 de mayo 'Aventura da mirada', una exposición que entiende la pintura como un espacio activo de percepción frente a la saturación visual contemporánea

Antón Patiño no entiende el lienzo como una superficie estática, sino como un campo activo donde la energía y la estructura mantienen un pulso constante. Bajo el título de su actual muestra en la galería Luisa Pita, ‘Aventura da mirada’, el artista invita a los visitantes a un recorrido donde la percepción deja de ser pasiva para convertirse en una fuerza que construye y activa el sentido de cada trazo.
El título de la muestra es ‘Aventura da mirada’. ¿En qué momento la mirada deja de ser una observación pasiva para convertirse en una herramienta que "construye y activa", en este caso, la pintura?
Vivimos en una sociedad en la que somos bombardeados por muchas imágenes todos los días. Yo creo que esto es extremadamente negativo porque conlleva una dispersión, una falta de concentración… La propuesta artística sería salvar, rescatar imágenes de ese aturdimiento en el que vivimos incesantemente y ayudar a construir una imagen sensorial que esté humanizada.
Esta exposición reúne 17 obras creadas entre 2023 y 2026. ¿Qué inquietudes nuevas han aparecido en este periodo que no estuvieran presentes en sus etapas anteriores?
No son muchos los elementos nuevos. Tengo una trayectoria de bastantes décadas de trabajo artístico y tengo que concentrarme necesariamente en torno a unas determinadas obsesiones, unas determinadas cuestiones de formas y tratamientos de la pintura, texturas, recursos y, sobre todo, a una forma de hacer. Cuando hay varias décadas de investigación ya están definidos los límites del territorio en el que trabajas, es como un investigador científico que tiene que acotar el campo de experimentación. Creo que cada vez habrá menos novedades, pero sí impulsos nuevos.
Hoy en día resulta muy perturbador ese requisito de tener que pararse delante de una imagen quieta, esa inmovilidad de la imagen pictórica resulta difícil de asumir
En su caso, ¿cuáles diría que son sus obsesiones?
Son presencias estilizadas de seres humanos, de la figura en una dimensión antropológica que es difícil expresar, pero que creo que está muy presente. También hay una presencia de la riqueza de Galicia, de lo que representa el origen o el territorio con el que estás familiarizado desde pequeño y, sobre todo, esas vivencias de la infancia. A Galicia la veo muy vinculada a la cultura popular, al paisaje… Una presencia que por un lado tiene costa, la inmensidad del océano, y por el otro un interior de esas características tan profundas. En un contexto como el de ahora parece que todo eso ha quedado atrás, pero yo creo que está muy presente en determinadas manifestaciones colectivas, como el Entroido, fiestas urbanas o la propia naturaleza. Toda esa amalgama de elementos distintos conforma un mundo que va aflorando poco a poco en la pintura.

Acaba de cerrar ‘Auga e Soño’ en el Palexco y ahora inaugura en la Galería Luisa Pita. ¿Qué hilos conductores o qué contrastes marcados encontraremos entre el proyecto de A Coruña y este de Santiago?
Son dos exposiciones complementarias. La de Santiago es una exposición que busca ese recogimiento y darle a las pinturas su cátedra envolvente en el espacio de la galería, por lo que son piezas de tamaño medio o pequeño. En A Coruña hablamos de un espacio muy amplio, de muy buena altura también, por lo que ahí presenté piezas de carácter emblemático que son cuadros en gran formato, aproximadamente de tres metros de alto por dos de ancho casi todos.
Hablaba antes del bombardeo de imágenes y también define la pintura como un "campo activo". En un mundo tan saturado por lo digital y la inmediatez, ¿qué resistencia ofrece hoy la pintura?
La pintura hoy es un medio artístico totalmente subversivo porque plantea un cuestionamiento, una resistencia de la memoria y del humanismo. Además, también busca un interlocutor no robótico, es decir, un tiempo de entrega donde se activa en el espectador esa percepción, ese diálogo, donde se consuma el proceso y el hecho pictórico. En el taller el trabajo del artista puede ser muy espontáneo y de rápida ejecución, pero luego el espectador tiene que permanecer y despertar las sugerencias que él tiene en base a su propia biografía.
Frente al vértigo de las imágenes vacías, el arte es liberación. Hoy en día resulta muy perturbador ese requisito de tener que pararse delante de una imagen quieta, esa inmovilidad de la imagen pictórica resulta difícil de asumir por todos, porque estamos sometidos a ese vértigo vacío e inmediatez truculenta que no nos lleva a ninguna parte.
Si esta exposición fuera un mapa para el espectador, ¿cuál sería el punto de partida y cuál el destino de esta "aventura"?
Las exposiciones, sobre todo grandes, tienen muchas veces una narración de la que a veces no somos siquiera conscientes cuando vamos haciendo el montaje. En el arte hay muchas posibilidades, tantas como miradas libres, y generar ese relato de la aventura exige una compenetración con el espectador que no quiere decir que vaya a ver lo mismo que lo que yo propongo que vea, sino que perfectamente puede articular otros pensamientos en función de su propia sensibilidad.









