¿Quién fue Moncho Reboiras y por qué tiene una estatua en pleno centro de Santiago?
La instalación de su escultura en Carreira do Conde reabre el debate sobre su legado y su vinculación con la ciudad

La instalación de una estatua de Moncho Reboiras en la rúa Carreira do Conde ha situado en el centro del debate público la figura de este militante nacionalista gallego, considerado por distintos sectores como un referente político y simbólico de la historia reciente de Galicia.
Un símbolo del nacionalismo gallego
Reboiras nació la parroquia de Imo, en Dodro, aunque a una edad muy temprana su familia se trasladó a Vigo, donde inició su formación académica y se vinculó pronto al movimiento nacionalista gallego. En 1969 ingresó en la Unión do Povo Galego (UPG), organización en la que desempeñó un papel relevante tanto en el ámbito político como sindical.
Durante los primeros años de la década de 1970 participó en la organización de movilizaciones obreras y estudiantiles, además de impulsar estructuras sindicales que darían lugar a iniciativas como el Sindicato Obreiro Galego o la Intersindical Galega, antecedente de la actual CIG.
En paralelo, formó parte de los órganos de dirección de la UPG, desde donde contribuyó a definir la estrategia de la organización, enmarcada en una ideología de inspiración marxista-leninista.
La actividad de Reboiras se desarrolló en un contexto de clandestinidad política, en el que también participó en estructuras vinculadas a la logística del partido y, según diversas fuentes, en grupos que contemplaban la lucha armada contra la dictadura.
Tras ser identificado por las fuerzas de seguridad, permaneció oculto hasta agosto de 1975, cuando un operativo policial lo localizó en el barrio de Canido, en Ferrol. Según la versión oficial, murió por disparos durante una intervención cuando intentaba huir. Su fallecimiento desencadenó detenciones de militantes nacionalistas y el exilio de varios miembros de la organización.

¿Por qué un homenaje en Santiago?
La colocación de una estatua en Santiago responde, según sus promotores, a la voluntad de reconocer su legado dentro de la historia política gallega y de visibilizar figuras vinculadas a la lucha antifranquista.
El emplazamiento elegido, en uno de los puntos más transitados del centro de la ciudad, refuerza el carácter simbólico del homenaje al integrarlo en el espacio público cotidiano de Compostela, aunque su vida no haya estado vinculada de forma directa a la tierra del Apóstol.
Debate abierto
La iniciativa ha generado un intenso debate político y social en la ciudad. Mientras algunos defienden la pertinencia de este reconocimiento, otros cuestionan tanto la figura homenajeada como la falta de consenso en la decisión y su escasa relación con la ciudad de Compostela.
En definitiva, la estatua de Moncho Reboiras se ha convertido no solo en un elemento conmemorativo, sino también en un símbolo del debate sobre la memoria histórica y el uso del espacio público en la ciudad.










