El aeropuerto de Santiago cierra su pista durante 35 días | Fechas clave y qué pasará con los vuelos
La terminal compostelana suspenderá su actividad aérea entre el 23 de abril y el 27 de mayo para renovar el pavimento

El Aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro cerrará su pista al tráfico aéreo desde este jueves para ejecutar la fase más compleja de las obras de regeneración del pavimento, lo que obligará a suspender la actividad aeronáutica durante 35 días, entre el 23 de abril y el 27 de mayo.
La actuación forma parte de los trabajos de renovación que comenzaron el pasado 13 de enero en la infraestructura compostelana y que incluyen una intervención integral en el campo de vuelos.
Una obra de más de 26 millones de euros
El proyecto, adjudicado por un importe de 26,6 millones de euros, contempla no solo la renovación del pavimento, sino también mejoras en el balizamiento, el drenaje, la nivelación del terreno y los sistemas de ayuda a la navegación aérea (ILS).
Durante el cierre, se extenderán alrededor de 73.000 toneladas de asfalto, se renovará la señalización horizontal en una superficie de 13.600 metros cuadrados y se instalarán cerca de 900 balizas LED, además de más de 100 kilómetros de cableado.
Reorganización de vuelos en Galicia
El cierre ha sido coordinado con las aerolíneas, que han reorganizado sus rutas trasladando parte de los vuelos a los aeropuertos de A Coruña y Vigo, con el objetivo de minimizar el impacto en los pasajeros.
Según Aena, la intervención se ha programado en un periodo de menor demanda y con condiciones meteorológicas favorables, para evitar coincidir con la temporada alta de tráfico aéreo.
Actividad limitada en la terminal
Durante el cierre de la pista, la zona pública del edificio terminal y el aparcamiento permanecerán abiertos, aunque la mayoría de los establecimientos comerciales cerrarán temporalmente.

Una vez finalizada esta fase, el resto de actuaciones se ejecutarán en horario nocturno, sin afectar a la operatividad del aeropuerto.
La obra incluye también un vuelo de calibración del sistema ILS para verificar su correcto funcionamiento tras la renovación, en una actuación clave para garantizar la seguridad y eficiencia de la infraestructura.










