Polémica por las nuevas gárgolas 'empaladas' del Hostal dos Reis Católicos
La intervención, autorizada por Patrimonio dentro de las obras del Parador, genera críticas por su impacto visual en un edificio histórico

Las recientes obras de modernización y rehabilitación del Hostal dos Reis Católicos, en pleno casco histórico de Santiago, han desatado una creciente polémica tras la instalación de tubos metálicos en sus icónicas gárgolas renacentistas. La actuación, visible desde varios puntos de la plaza del Obradoiro, ha sido cuestionada por vecinos y especialistas, que consideran que supone un impacto negativo sobre el valor artístico y patrimonial del edificio. Especialmente, por la parte del cuerpo de las gárgolas desde la que emergen los tubos.
El Hostal, uno de los inmuebles más emblemáticos de la ciudad y declarado Bien de Interés Cultural (BIC), está siendo objeto desde hace meses de una intervención impulsada por Paradores. En este contexto, se han colocado elementos metálicos en las gárgolas con el objetivo de canalizar el agua de lluvia.
Sin embargo, distintas voces del entorno patrimonial y vecinal consideran que la solución adoptada resulta poco respetuosa con la estética histórica del edificio, especialmente por tratarse de un espacio de alto valor simbólico y turístico. A su juicio, podrían haberse planteado alternativas más integradas desde el punto de vista visual.
El Concello defiende una solución autorizada por Patrimonio
Ante las consultas recibidas, el Concello de Santiago ha aclarado que la intervención está recogida en el Plan Director del Hostal y cuenta con la autorización de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia, competente en este tipo de actuaciones por tratarse de un BIC.
Además, el gobierno local ha subrayado que el Concello no tiene competencias directas de autorización en este ámbito.
Según explican, el problema radica en que el sistema original de evacuación de agua de las gárgolas no funcionaba correctamente desde la construcción del balcón barroco del primer piso, lo que provocaba que el agua impactase directamente sobre el balcón, causando erosión y afectando tanto a la fachada como a los pavimentos, que absorbían la humedad.
En este sentido, defienden que la solución adoptada —alejar el chorro de agua mediante tubos— ya se ha utilizado en otras intervenciones patrimoniales, como en algunas gárgolas de la Catedral de Santiago, con el mismo objetivo de proteger la estructura.
La actuación ha abierto un debate en la ciudad sobre el equilibrio entre conservación funcional y respeto patrimonial, en un enclave donde cualquier modificación tiene una fuerte repercusión visual y simbólica.









