Santiago toca mínimos históricos en turismo: la ocupación hotelera cae al 35% y pierde casi 20.000 pernoctaciones en febrero
El sector alerta de un problema estructural del destino mientras otras ciudades gallegas mejoran sus cifras

Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística han encendido todas las alarmas en el sector turístico compostelano. Santiago de Compostela registró en febrero una ocupación hotelera del 34,97%, lo que supone una caída de 12 puntos porcentuales respecto a 2025 y la peor cifra desde 2018, excluyendo el periodo de la pandemia.
A esta bajada se suma una pérdida significativa de actividad: 19.872 pernoctaciones menos que en el mismo mes del año anterior, lo que confirma una tendencia negativa que preocupa al sector.
Un problema específico de Santiago
Mientras la capital gallega cae a mínimos, otras ciudades muestran un comportamiento más favorable. A Coruña lidera con un 69% de ocupación, impulsada por el turismo de congresos y negocios, mientras que Vigo se sitúa en el 43%.
Desde la Unión Hotelera Compostela insisten en que la situación no responde a un descenso global del turismo, sino a una debilidad propia del destino, señalando que “Compostela se vacía mientras otros destinos crecen”.
El descenso de la ocupación se produce además en un contexto de menor oferta operativa. El número de establecimientos cerrados ha pasado de 85 a 92 en un año, lo que se traduce en que dos de cada tres camas permanecen vacías. A esto se suma la evolución del acumulado anual: entre enero y febrero de 2026 se han perdido 35.905 pernoctaciones, tras un 2025 que ya había cerrado con un balance negativo de 60.000.
Menor estancia, menos conectividad y dudas sobre el modelo
Uno de los indicadores más preocupantes es la caída de la estancia media, en su nivel más bajo desde 2013, lo que impacta directamente en la rentabilidad del sector al aumentar costes y reducir la eficiencia.
Los hoteleros apuntan además a varios factores que estarían detrás de esta situación. Entre ellos, el efecto de la tasa turística —actualmente judicializada—, que puede suponer un sobrecoste de hasta 11 euros por dos noches, afectando especialmente a la competitividad en segmentos como el turismo de congresos.
También preocupa la caída del tráfico aéreo, con 55.000 pasajeros menos en el aeropuerto de Santiago en febrero respecto al año anterior, lo que limita la conectividad del destino y su capacidad para atraer visitantes.
A esta situación se suma la pérdida de peso en el turismo MICE y una menor capacidad de atracción cultural. El sector señala la escasez de grandes eventos que incentiven las pernoctaciones, lo que agrava la dependencia de la estacionalidad.
De cara a Semana Santa, las previsiones apuntan a una ocupación del 70% en los días festivos, frente a cifras cercanas al 50% el resto de la semana, lo que anticipa una nueva caída en el conjunto del mes.
Los hoteleros advierten de que el principal riesgo no es el exceso de turismo, sino perder relevancia. Reclaman medidas para reforzar la promoción, recuperar el posicionamiento en el turismo de congresos y diversificar la demanda, con el objetivo de revertir una tendencia que amenaza la competitividad de Santiago.










