Juan Carlos Pérez Varela, ortodoncista: "La IA puede detectar caries antes de que el ojo humano las perciba"
El especialista compostelano analiza el impacto de las nuevas tecnologías con motivo del Día Internacional del Dentista

Este lunes 9 de febrero se celebra el Día del Dentista, una jornada que sirve para poner el foco en la evolución de una disciplina que ha experimentado cambios profundos en los últimos años, especialmente gracias a la incorporación de nuevas tecnologías. La odontología es, de hecho, una de las áreas sanitarias que más ha integrado la inteligencia artificial en su práctica clínica, también en Santiago de Compostela.
Con motivo de esta efeméride, el ortodoncista compostelano Juan Carlos Pérez Varela, profesor universitario y uno de los especialistas más reconocidos a nivel internacional, reflexiona sobre el impacto real que estas herramientas están teniendo en el diagnóstico, la planificación de tratamientos y el seguimiento de los pacientes.
Según explica, la transformación tecnológica de la odontología ha sido especialmente visible en el ámbito del diagnóstico por imagen. “Hoy los odontólogos pueden trabajar con imágenes digitales de alta precisión y sistemas informáticos de análisis que ayudan a tomar decisiones clínicas con mayor certeza”, señala el especialista, que subraya que estos avances permiten anticiparse a la enfermedad y reducir la incertidumbre tanto para el profesional como para el paciente.
Uno de los avances más relevantes es la capacidad de determinados sistemas de inteligencia artificial para detectar caries y enfermedad periodontal en fases muy tempranas, incluso antes de que resulten evidentes a simple vista. “Los sistemas de inteligencia artificial entrenados para analizar radiografías dentales y otras imágenes clínicas pueden identificar cambios muy pequeños en el esmalte dental o en el hueso que rodea a los dientes, correspondientes a fases iniciales de caries o enfermedad periodontal”, explica Pérez Varela.
El ortodoncista compostelano añade que la literatura científica ha demostrado que, en determinadas situaciones, estos sistemas alcanzan una sensibilidad diagnóstica igual o incluso superior a la de profesionales con amplia experiencia, lo que abre la puerta a un enfoque más preventivo de la salud bucodental. “Esto permite detectar la enfermedad antes de que aparezcan síntomas o daños más avanzados, cuando son más fáciles de tratar y hacer un seguimiento más continuo de la evolución del paciente”, apunta.
Más prevención y tratamientos menos invasivos
Este diagnóstico precoz tiene consecuencias directas en la forma de tratar a los pacientes. Detectar una patología en sus fases iniciales permite aplicar tratamientos más conservadores, con menor impacto y mejores perspectivas a largo plazo. “Así se pueden aplicar tratamientos más conservadores, evitando en muchos casos intervenciones más complejas en el futuro”, destaca el especialista.
En el campo de la ortodoncia, la tecnología también ha supuesto un salto cualitativo. La planificación digital permite simular el movimiento de los dientes antes de iniciar el tratamiento, lo que ayuda al profesional a escoger la estrategia más adecuada para cada caso. Este enfoque incrementa la predictibilidad de los resultados y reduce la necesidad de cambios de plan o ajustes inesperados durante el proceso.
Además, el uso de sistemas asistidos por inteligencia artificial contribuye a reducir el número de visitas a la clínica, manteniendo al mismo tiempo un control más preciso y continuo del tratamiento. Para los pacientes, esto se traduce en procesos más claros, menos sorpresas y una mayor sensación de seguridad.
Pérez Varela insiste, no obstante, en que la tecnología no reemplaza al profesional. “La inteligencia artificial no sustituye al dentista, sino que actúa como una herramienta de apoyo que ayuda a tomar decisiones más informadas y seguras”, recalca. En este sentido, subraya que la decisión clínica final corresponde siempre al odontólogo, que es quien integra la información tecnológica con su experiencia y el conocimiento del caso concreto.
Desde su punto de vista, la incorporación de estas herramientas está impulsando una odontología más precisa, más preventiva y más humana, en la que la tecnología se pone al servicio del cuidado de las personas. Un cambio de paradigma que, según defiende, seguirá marcando el futuro de la profesión y mejorando la calidad de la atención dental en ciudades como Santiago de Compostela.










