Reír bajo la lluvia: Pedro Herrero convierte un domingo gris en una catarsis colectiva
Riquela acogió este domingo'Born to be guai', el show del reconocido humorista y cantautor cántabro

Santiago de Compostela amaneció este domingo envuelta en fuertes lluvias, de esas que invitan a cerrar la persiana, quedarse en casa y posponer cualquier plan. A las 19.00 horas, cuando el agua seguía cayendo con insistencia, el contexto parecía poco propicio para un monólogo. Precisamente ahí encontró su primera grieta el artivista Pedro Herrero, que supo leer desde el primer minuto el mérito compartido de estar allí: había que tener muchas ganas de verle para desafiar al tiempo y sentarse frente al escenario.
Ese reconocimiento implícito al esfuerzo del público funcionó como llave maestra. Herrero no tardó nada en conectar, en ganarse la confianza de la sala y en tejer una complicidad que se mantuvo durante hora y media sin apenas fisuras. El monólogo avanzó con naturalidad, pero también con desvíos constantes hacia la vida de los asistentes, a quienes interpeló e integró en el relato, creando un clima cercano y distendido que no siempre se da en este tipo de espectáculos.
A través de la música y las canciones humorísticas —interpretadas, por cierto, con una guitarra prestada por el personal del Riquela como solución a un "problemilla" sufrido por el cómico durante el viaje a Compostela—, Herrero fue desplegando su sátira sobre las modas que atraviesan al hombre moderno. Cafés de especialidad inflados de precio, supermercados que nos convierten en cajeros de nosotros mismos o cursos de coaching motivacional vendidos como soluciones milagro fueron algunos de los blancos de un discurso que, sin rodeos, pone en cuestión la lógica de un sistema que trata al consumidor como ingenuo.

El enfoque, claramente orientado al público millennial, acertó una y otra vez. Las carcajadas fueron constantes en una sala predispuesta, casi agradecida, por haber encontrado refugio —y desahogo— en medio de tanta lluvia. No había impostura ni distancia: Herrero navegó entre el escenario y las butacas con soltura, como si ese domingo lluvioso fuese el marco perfecto para la confesión compartida.
Al concluir el espectáculo, la invitación fue clara y honesta: recordar todo lo que no nos gusta del mundo moderno y liberar ese malestar riéndonos de él. Bajo la lluvia compostelana, 'Born to be guai' se convirtió así en algo más que un monólogo: una pequeña catarsis colectiva cálida y necesaria en una ciudad que sabe apreciar el valor de salir de casa cuando el tiempo no acompaña.










