Epitafios en gallego: cómo la memoria familiar está cambiando el mapa lingüístico de los cementerios compostelanos
Trabajos de campo de la iniciativa 'Palabra e Memoria' constatan un crecimiento sostenido del idioma en la última década

El uso de la lengua gallega en las inscripciones funerarias registra un incremento significativo en la comarca de Santiago en los últimos años, según los trabajos de campo realizados por integrantes del colectivo Palabra e Memoria, una iniciativa de educación social abierta a la participación ciudadana y centrada en la visualización, estudio y divulgación de las inscripciones de los cementerios. Los datos recabados confirman una tendencia emergente que en algunos enclaves llega incluso a duplicar la media gallega.
Este cambio se enmarca en una evolución más amplia detectada entre 2015 y 2025, reflejada en el mapa elaborado por el periodista David Canto Veiga y presentado en octubre de 2024 por el Consello da Cultura Galega. A partir de ese momento, una red de personas voluntarias —definida por el propio colectivo como una auténtica “selección galega de visualización”— recorre los cementerios con el objetivo de documentar epitafios, recoger los más relevantes y elaborar informes para posteriores estudios pormenorizados.
Casi 100.000 familias analizadas
Tras la recopilación de datos correspondientes a cerca de 100.000 familias en 298 concellos, Palabra e Memoria observa un aumento progresivo del uso de términos en gallego como muller, home, fillos o netos en las inscripciones de recuerdo. Según el colectivo, este fenómeno responde a un relevo generacional y a una mejor atención lingüística por parte de las empresas funerarias, con profesionales alfabetizados en gallego que hoy asumen responsabilidades tanto en el ámbito familiar como en el sector.
El resultado es una recuperación “desde cero” del gallego escrito en estos espacios de memoria, impulsada por personas que crecieron ya en democracia y que muestran una mayor valoración social del idioma.
Santiago: resultados desiguales por parroquias
En el término municipal de Santiago de Compostela, el equipo de visualización analizó datos de seis parroquias: Santa Cristina de Nemenzo, Conxo, Aríns, Laraño, Bando y Barciela.
En Nemenzo, el profesor y escritor Séchu Sende constató que un 5 % de las 120 familias estudiadas redactaron en gallego las inscripciones de recuerdo. En Conxo, el también escritor Xosé Caamaño Andrade revisó 322 sepulturas y 136 panteones familiares, con un resultado más reducido: solo dos familias optaron por el idioma de Rosalía de Castro, una experiencia que dio lugar además a un relato literario a partir de las conversaciones mantenidas en el camposanto.

La historiadora y farmacéutica Alba Chantada Sineiro inició su colaboración en Aríns, donde no localizó ninguna inscripción en gallego entre las 68 propiedades analizadas. En una segunda fase, en Laraño, documentó ocho inscripciones en cuatro panteones, lo que representa un 3,2 % del total, y pudo datar la entrada del gallego escrito en 2007, con nuevas incorporaciones en 2014, 2017 y 2024. En Bando, los datos resultaron más positivos, con una presencia del gallego que alcanza ya el 15 %.
En el municipio de Teo, el proyecto contó con la orientación del profesor Xesús Cociña Souto y con la participación del alumnado de 2º de bachillerato del instituto de Cacheiras, que realizó la visualización y estudio del patrimonio documental de los cementerios. En Recesende, se contabilizan 10 panteones con textos en gallego, lo que supone un 5,59 %, y un total de 19 placas, incluyendo la instalada en 2014 por la Asociación de Veciños O Castro.
Un proceso abierto y en expansión
En el conjunto de la provincia de A Coruña, Palabra e Memoria ha analizado ya los escritos colocados por 35.144 familias, lo que equivale a más de 150.000 inscripciones, y el proceso continúa abierto a la colaboración popular.
El colectivo subraya que los cementerios se están convirtiendo en un espacio clave para observar los cambios sociolingüísticos y para entender cómo la memoria íntima y familiar refleja, cada vez con mayor claridad, la normalización del gallego escrito en ámbitos tradicionalmente relegados.









