El Galicia Magic Fest baja el telón en Santiago de Compostela
El Auditorio de Galicia acogió el cierre de gira de la novena edición con dos funciones marcadas por la emoción, el humor y grandes números de ilusionismo internacional

El Galicia Magic Fest bajó el telón de su novena edición este pasado fin de semana en Santiago de Compostela, con dos pases celebrados el sábado y el domingo en el Auditorio de Galicia que sirvieron como cierre de gira de un espectáculo que volvió a reivindicar el ilusionismo como un arte vivo, irreemplazable y profundamente emocional.
La gala estuvo conducida por el mago e ilusionista gallego Pedro Volta, director artístico del festival y alma de un proyecto que, edición tras edición, ha logrado consolidarse como una de las grandes citas del ilusionismo internacional en Galicia. Desde el arranque, Volta marcó el tono del espectáculo apoyándose en proyecciones creadas con inteligencia artificial, utilizadas no como fin, sino como premisa narrativa para subrayar una idea clara: la tecnología puede imitar formas, pero no sustituir la emoción ni la capacidad humana de ilusionar.

Una apertura de leyenda
La primera gran actuación de la noche fue la de Juliana Chen, una auténtica referencia mundial del ilusionismo. Su número de manipulación, ejecutado con una precisión casi coreográfica, convirtió el escenario en un ballet visual en el que las cartas parecían no tener fin. Uno de los momentos más impactantes llegó cuando la máscara que portaba cobró vida propia, arrancando un silencio absoluto del auditorio antes de una ovación cerrada. Humor, cercanía y complicidad

El relevo lo tomó el argentino Mirko Callaci, que en su primera aparición apostó por un registro más cercano, apoyado en la interacción constante con el público y en una comedia muy medida que fue ganando peso conforme avanzaba su actuación; un enfoque más ligero, pero eficaz, que preparó el terreno para lo que estaba por venir.

Terror y carcajadas made in Hollywood
El estadounidense Stuart MacDonald llevó el espectáculo a otro terreno. Su número, planteado casi como una película en directo, jugó con códigos del terror clásico y la comedia absurda, provocando carcajadas continuas en todo el Auditorio de Galicia.

Entre actuación y actuación, Pedro Volta regresaba al escenario para ejecutar distintos efectos de apariciones, desapariciones y teletransportes, funcionando como hilo conductor y recordando que el festival no es una sucesión de números aislados, sino un relato escénico cohesionado.
Color, sorpresa y asombro visual

Uno de los momentos más celebrados llegó con el coreano Sang Soon Kim, conocido internacionalmente por su icónico número con zapatos y cajas. En su actuación, los colores, tamaños y formas cambiaban de manera constante, desafiando la lógica y arrancando aplausos espontáneos ante cada nueva transformación.

Aunque estaba prevista la participación del mago Utopia, fue el propio Volta quien explicó al público su ausencia en el cierre de gira por cuestiones ajenas al espectáculo, una comunicación clara que evitó cualquier sensación de vacío en el programa.
Un final cargado de emoción… y un helicóptero
El broche de oro lo puso, de nuevo, Mirko Callaci con su número Esto es magia, una pieza profundamente emocional, construida desde la belleza visual y el simbolismo, que conectó de forma directa con el público compostelano. Un cierre íntimo antes del último golpe de efecto de la noche.
La guinda final llegó de la mano de Pedro Volta, que consiguió lo impensable: hacer aparecer de la nada un helicóptero de proporciones reales, desatando la sorpresa general y una ovación que puso en pie al auditorio.

Con este doble pase en Santiago, el Galicia Magic Fest cerró su gira reafirmando su apuesta por un ilusionismo que va más allá del truco, y que entiende la magia como emociones compartidas en directo, justo ahí donde ninguna tecnología puede llegar.











