Un famoso influencer gastronómico se rinde en Santiago a un restaurante que ya es de sus favoritos
El creador de contenido Cenando con Pablo destacó la cocina, el producto y la relación calidad-precio de A Maceta

Uno de los influencers gastronómicos más conocidos del panorama nacional, Cenando con Pablo, ha vuelto a situar a Santiago de Compostela en el foco foodie tras publicar un vídeo en uno de los locales "más recomendados de la ciudad", al que definió como un espacio de “cocina de autor con precios razonables”.
La visita, compartida con sus millones de seguidores, incluyó un amplio recorrido por la carta del restaurante A Maceta, con especial protagonismo del producto del mar y una valoración detallada de cada plato.

Del mar a la mesa
Durante la cena, el influencer probó distintos pescados, de los que aseguró que estaban muy bien hechos, además de berberechos, que calificó como muy buenos y que, según dijo, se podían comer “como pipas”. También hubo lugar para las gambas blancas, que no fueron su plato favorito, aunque sí destacó que calidad-precio estaban muy bien.
Entre los mariscos, puso el acento en las volandeiras, de las que subrayó su frescura y sabor, asegurando que eran todo un vicio.
El plato del día
El momento más destacado de la cena llegó con el usuzukuri de jurel, que definió como el mejor plato que había probado ese día, resaltando especialmente su textura suave, que se deshacía en la boca. También valoró de forma muy positiva el bonito con curry thai, que le pareció muy bueno, y la tostada de anchoa y boquerón, un plato del que afirmó, de forma literal, que “no le falta ni le sobra nada”. Postres y cuenta final
En el apartado dulce, el influencer probó el milhojas de avellanas, que calificó como "correcto", aunque reconoció que fue invitación del local. También degustó el postre de albahaca y cítricos, que le gustó más, y el moca plátano, que valoró positivamente, aunque por debajo del anterior.
Al final del vídeo, el creador de contenido mostró la factura, que ascendió a 83,25 euros por todos los platos, salvo el milhojas. La experiencia cerró con una conclusión clara: se trata de "un muy buen sitio", del que aseguró salir "encantado de conocerlo" y que pasa a convertirse automáticamente en uno de sus favoritos de Santiago de Compostela.












