El Instituto Gómez-Ulla advierte: cuidar las bacterias del ojo puede prevenir inflamación e infecciones persistentes
Especialistas apuestan por el uso de probióticos para prevenir la sequedad ocular

Mantener un microbioma ocular equilibrado —el conjunto de microorganismos que viven en la superficie del ojo— es fundamental para prevenir y tratar problemas frecuentes como el ojo seco y la conjuntivitis crónica, según investigaciones recientes citadas por Miranza Instituto Gómez-Ulla, con sede en Santiago de Compostela

Los especialistas explican que el uso continuado de antibióticos y colirios antiinflamatorios puede alterar esta microbiota y debilitar la defensa natural del ojo, favoreciendo síntomas persistentes como sequedad, escozor o irritación.
Factores como la contaminación, los cambios hormonales o el uso excesivo de ciertos colirios influyen en este desequilibrio. En el ojo seco, esta alteración suele asociarse a la presencia de Demodex, un parásito que puede afectar a las glándulas encargadas de lubricar el ojo. En la conjuntivitis crónica, los estudios detectan una menor diversidad bacteriana, lo que facilita infecciones repetidas.
Gracias a la secuenciación genética, hoy es posible analizar el microbioma ocular con mayor precisión y avanzar hacia tratamientos personalizados, como futuros probióticos oculares. El objetivo, subrayan los expertos, ya no es eliminar todas las bacterias, sino restaurar un equilibrio saludable que proteja la salud visual.










