La sala Malatesta anuncia su cierre y denuncia una “persecución” por parte del Concello de Santiago
El equipo gestor sostiene que su clausura es consecuencia de sanciones, requerimientos y órdenes administrativas que considera "arbitrarias" y anuncia nuevas acciones judiciales

La sala Malatesta, uno de los espacios culturales alternativos más emblemáticos de Santiago de Compostela, ha anunciado su cierre definitivo tras una década de actividad. En un comunicado público, el equipo del local atribuye esta decisión a lo que califica como una “persecución impulsada y avalada por el Concello”, especialmente desde el departamento de Urbanismo, y confirma que todos los eventos quedan cancelados y que las entradas serán devueltas en los próximos días.
Según relata la propia sala, el conflicto se intensificó durante 2025, año en el que Malatesta fue sancionada por Urbanismo, lo que obligó al cese de la actividad durante nueve meses: tres de espera hasta obtener respuesta municipal y otros seis de cumplimiento efectivo de la sanción. Esta situación, explican, los llevó a iniciar un proceso judicial.
Una reapertura frustrada
Una vez cumplida la sanción, el equipo comunicó al Concello su intención de reabrir. Según el comunicado, desde la administración local se les requirió el pago de una tasa de 980 euros y la presentación del seguro de responsabilidad civil, trámites que aseguran haber cumplido. Sin embargo, diez días después de la reapertura, recibieron una orden de cierre, basada en un decreto firmado en junio de 2025.
Desde Malatesta sostienen que dicho decreto no les sería aplicable, salvo por un supuesto cambio de actividad, extremo que niegan de forma rotunda al afirmar que su licencia nunca fue cancelada, ni por el propio local ni por el Concello.

El equipo gestor explica que presentó un recurso administrativo hace 27 días, sin haber recibido respuesta hasta el momento. “Semana tras semana nos dicen que se va a responder ya”, afirman, añadiendo que desconocen si la falta de contestación responde a “incompetencia o mala fe”.
Diez años de actividad y crecientes exigencias
En el comunicado, Malatesta defiende que los obstáculos impuestos durante los últimos diez años llevaron a convertir la sala en un espacio “único en sistemas de seguridad, protección contra incendios e insonorización acústica”, con inversiones constantes para cumplir los requisitos exigidos. No obstante, denuncian que en los dos últimos años el acoso se intensificó, con nuevos requerimientos que supusieron desembolsos de miles de euros.
Pese a ello, el equipo subraya el papel de la sala como espacio cultural de referencia, vinculado al tejido asociativo y privado de la ciudad, y como motor de una oferta cultural alternativa al margen de los circuitos institucionalizados. A su juicio, la desaparición de Malatesta supone una pérdida para la diversidad cultural y para el dinamismo de una ciudad universitaria como Santiago.
Críticas políticas y vía judicial
El comunicado incluye también una referencia al cierre de la sala Nasa en una etapa anterior, señalando que mientras aquella perdió una subvención municipal, Malatesta —que afirma no haber recibido ayudas— cierra ahora bajo el actual Gobierno local. “Que cada quien saque sus propias conclusiones”, apuntan.
Finalmente, el equipo de la sala anuncia que iniciará un nuevo proceso legal para recurrir lo que considera un cierre arbitrario, al tiempo que agradece el apoyo recibido durante estos años por parte de trabajadores, promotores, artistas y público. “Fueron diez años muy ilusionantes”, concluye el comunicado con el que se despide indefinidamente uno de los espacios culturales más icónicos de la capital gallega.









