Roberto Ouro ganador del Lux de Oro con su fotografía de la Playa del Silencio: "Siempre estoy reinventándome y buscando cosas nuevas"
El fotógrafo afincado en Santiago revalida el máximo galardón en Naturaleza y Paisaje y suma un reconocimiento con un reportaje documental sobre el Pantín Classic

Roberto Ouro, fotógrafo afincado en Santiago de Compostela, viene de ganar por segundo año consecutivo el Premio Lux de Oro en la categoría de Naturaleza y Paisaje gracias a su trabajo de la Playa del Silencio (Asturias). No solo eso, sino que también consiguió un reconocimiento en la subcategoría de Deportes gracias a su serie fotográfica “La sal del mar”, un trabajo sobre el campeonato de surf Pantín Classic.
Esta es la segunda vez consecutiva que gana en los Premios Lux, ¿qué significa para usted repetir reconocimiento en este certamen?
Pues sobre todo aporta mucho valor a mi profesión, a la imagen que me da. También está la confianza que van a tener mis clientes al saber que tengo estas valoraciones tan importantes... Por lo tanto, destaco el valor y reconocimiento que se le da a mi trabajo.
Ha pasado tan solo un año desde que ganó por primera vez en los Lux, ¿siente que en este tiempo ha seguido evolucionando?
Lo que busco siempre es evolucionar, crecer como profesional y, sobre todo, mejorar la fotografía: buscar cosas nuevas, más artísticas, más creativas y de mayor impacto visual. Parece ser que todo tiene su fruto y voy obteniendo resultados, pero siempre estoy reinventándome y buscando cosas nuevas para aportar más creatividad a lo que hago.

La imagen con la que ganó la categoría de Naturaleza y Paisaje captura la esencia de la Playa del Silencio, un sitio que usted mismo define como especial, ¿qué le llevó a escoger este lugar como protagonista?
Bueno, soy un fotógrafo que se basa en distintas disciplinas. Una de ellas es la fotografía de paisaje y naturaleza y, la verdad, sentía bastante pasión por esta zona, ese litoral. Siempre quise aportar una imagen que hiciera justicia al lugar, que aportara belleza, que lo resaltara, por lo que busqué un método fotográfico o belleza que me ayudara a conseguir ese objetivo: que potenciara el litoral, las formaciones rocosas, el color, la luz…
Parece que fue una fotografía muy estudiada.
Lo es y me llevó tiempo hacerla, como unos tres días más o menos porque estuve buscando el punto de marea, la fuerza del mar para conseguir ciertas texturas, el color… Entonces sí, fue algo muy estudiado en lo que invertí tiempo. Primero tuve que reconocer un poco la zona para saber qué punto tendría mejor composición y después buscar la técnica para conseguir la imagen que deseaba. Esa zona ya la conocía, era una zona que me impresionaba muchísimo y llevaba muchos años visitándola, por lo que quise hacer un esfuerzo extra en la Playa del Silencio por ser una de mis preferidas, donde más disfrutaba y me relajaba. Quería aportar una imagen que fuese reconocida y que realzara la belleza natural de este sitio.
Estamos hablando de un trabajo que conlleva mucho tiempo, tres días concretamente, ¿qué papel juega la paciencia en su trabajo?
Es muy importante, no hay que precipitarse, sino buscar siempre el mejor momento, estudiar el entorno y saber qué momentos de luz son los mejores. Hay que tener mucha paciencia para ver todo eso y hacer un estudio de cómo conseguir la mejor imagen para después poder divulgarla. Sobre todo, lo que pretendo con esto es que la gente se impacte con estas imágenes, que les gusten los sitios y vayan a visitarlos, que los cuiden y que seamos conscientes de que tenemos una riqueza natural increíble que preservar. Esto es una forma diferente de presentar estos valores, porque la fotografía también tiene una parte artística.
Y después de estar trabajando tres días para conseguir esta imagen, ¿cómo supo que era la indicada?
Lo supe al momento. Llevaba ya varias fotos y muchos años de profesión, por lo que me di cuenta en el momento. Para esta foto hice una exposición de cuatro minutos, anteriormente las había hecho de menos tiempo, y al ver en el visor la textura, los colores, la composición… Sabía que era lo que buscaba. Ya lo notas porque es como cuando vas a un sitio y ves algo que te impacta.
Y después de haber captado la esencia de esta playa, ¿hay algún otro lugar que le entusiasme fotografiar?
Sí, voy a seguir con la costa asturiana, que tiene un potencial increíble. La costa cantábrica también me llama la atención, por lo que tengo pensado seguir por ahí. Tengo la intención de dar cursos de fotografía para que la gente pueda disfrutar de estos sitios, que aprendan técnicas y disfruten como yo de la fotografía. Por otro lado, también me gustaría hacer alguna exposición para que la gente vea esos lugares con un punto de vista diferente, que los valore y que sepa que tenemos una riqueza natural increíble.











