Más de 2.500 menores gallegos participan en el mayor estudio sobre desarrollo emocional
La investigación, coordinada por el grupo Underisk de la USC, recogerá información directa de jóvenes de 12 a 15 años para profundizar en su evolución conductual

El proyecto Elisa, impulsado por el grupo Underisk del Instituto de Psicología de la USC, entra este 2025 en su tercera fase, centrada plenamente en la adolescencia. Tras dos etapas dedicadas a la infancia temprana y a la Educación Primaria, la investigación se orienta ahora a un periodo vital marcado por cambios profundos y nuevas exigencias socioemocionales, según se detalla en la documentación facilitada por el equipo investigador
Esta nueva fase, prevista entre 2025 y 2029, se caracteriza por una novedad clave: la recogida de información directamente de los propios adolescentes, que actualmente cuentan entre 12 y 15 años. El objetivo es analizar cómo evolucionan las conductas, las emociones y la adaptación social en una etapa crucial para el desarrollo personal.
Ocho años de seguimiento y más de 2.500 participantes
Desde 2017, el proyecto Elisa ha realizado un seguimiento continuado de más de 2.500 niños y niñas de Galicia, obteniendo información anual a través de familias y profesorado sobre el desarrollo emocional, conductual y psicosocial. Este trabajo ha permitido trazar trayectorias evolutivas detalladas e identificar factores de riesgo desde edades tempranas
Los resultados acumulados muestran tendencias claras: los problemas de conducta son más frecuentes en la primera infancia, pero disminuyen con los años, mientras que las dificultades emocionales aumentan, coincidiendo con la creciente complejidad de las experiencias sociales y personales. La investigación registró además un incremento sostenido de emociones como ansiedad, miedo y tristeza tras la pandemia de COVID-19, un patrón que se ha mantenido en los últimos años.
El proyecto destaca el papel esencial de la regulación emocional, del afecto en la educación familiar y de un clima escolar positivo como factores clave para prevenir la cronificación de estas dificultades.
El foco en los retos adolescentes
La etapa II del proyecto concluyó con la última recogida de datos en 2024. En ese momento, los participantes —a las puertas de la adolescencia— expresaron preocupaciones propias de su edad, como la pérdida de amistades, el fracaso académico, los conflictos familiares, la sensación de incomprensión, el duelo, el rechazo social o la percepción negativa de la apariencia física, todas ellas cuestiones con impacto directo en su bienestar
La fase que ahora comienza analizará la evolución de estos retos, comparará trayectorias individuales y permitirá identificar factores de protección y riesgo a lo largo de la adolescencia. El objetivo final es diseñar herramientas socioeducativas útiles para centros educativos, familias y comunidades, con un claro enfoque preventivo y social.










