El Convento de Herbón reúne a más de 150 franciscanos en un encuentro por la espiritualidad, la naturaleza y la justicia social
La cita, enmarcada en el 8º centenario del Cántico de las criaturas, incluyó la intervención de Santiago Agrelo y reivindicó la defensa de la vida y la conversión ecológica

El Convento de Herbón acogió este sábado el Encuentro Interfranciscano, una jornada de reflexión y fraternidad que reunió a más de 150 miembros de la familia franciscana de Galicia y Asturias. La cita se celebró con motivo del 8º centenario del Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís, considerado un himno universal a la belleza de la creación y a la hermandad entre los pueblos.
Llamada a la conversión ecológica
La intervención central estuvo a cargo del arzobispo emérito de Tánger, Santiago Agrelo, quien profundizó en el carisma franciscano como una propuesta radical de armonía con la naturaleza y compromiso con los excluidos. En su ponencia subrayó que, en un momento marcado por la emergencia climática, la voz de San Francisco resuena como una llamada urgente a la conversión ecológica y a la defensa de la vida en todas sus formas.

Agrelo advirtió que la destrucción de los ecosistemas, la desaparición de especies y el calentamiento global están generando una nueva forma de injusticia: el desplazamiento forzado de millones de personas que ya no pueden habitar sus territorios. En este contexto, el Cántico de las criaturas se convierte hoy en un clamor contra el genocidio ambiental, el racismo y la pobreza que afectan a amplias capas de la humanidad.
Una jornada de fraternidad
El encuentro, organizado por los Franciscanos, la Orden Franciscana Seglar (OFS) y la asociación de antiguos alumnos ASAFA, culminó con una eucaristía comunitaria y un almuerzo fraterno, que simbolizó la diversidad y la unidad de la familia franciscana en Galicia y Asturias.
Los asistentes también pudieron disfrutar del espacio conventual, declarado Bien de Interés Cultural, que alberga un museo de arte sacro y un entorno natural de bosque, pradera y huerta. Entre sus elementos más singulares destaca la palmera datilera, incluida en el Catálogo de Árboles Singulares de Galicia, que se erige como símbolo de la armonía con la naturaleza que inspira el legado franciscano.











